Capítulo Milésimo quingentésimo: “¿Por qué en las fiestas americanas son siempre las tías las que enseñan las tetas mientras en las fiestas españolas son los tíos los que siempre se empeñan en hacer un calvo?” (J. Francisco P. 15 años, estudiante)

Aunque ellas, como ombligo del mundo que se creen, piensan que siempre son las más perjudicadas, que los tíos lo tenemos bastante peor en estas historias de pillar unos cuantos kilos de más es algo fácilmente demostrable.

Y no hace falta fijarse mucho. Hay un montón de cuadros importantes en los que se pueden ver féminas (para los de la f.p.: féminas= tías) gordas, muy gordas, y medio desnudas corriendo alegremente por unos bosques llenos de angelitos, unos cuadros considerados por los expertos en verdaderas obras de arte por su belleza, hermosura y perfección.

¿Cuantos cuadros hay de tíos medio en pelotas sobrados de kilos haciendo lo mismo?

… energúmeno

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo nonagésimo sexto: “En igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta” (Navaja de Ockham o principio de economía o de parsimonia)

Sales -o entras- en cualquier retrete, echas mano del picaporte y notas que está mojado. A partir de ahí la mayoría de las personas humanas elaboramos dos tipos de pensamientos: que aquello pueda ser simplemente agua de una mano que se ha lavado y no ha quedado del todo seca, o, lo que por alguna ciencia metafísica universal pensamos la mayoría ante situación semejante: que aquello que estás tocando no puede ser otra cosa que restos de los residuos orgánicos a los que vamos a desprendernos a estos sitios.

Mucho más normal pensar que uno, cuando ha estado meando, ha puesto su mano debajo del chorro para calentársela y luego la ha plantado en el picaporte. ¡Dónde va a parar!

… dando el pie

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo nonagésimo quinto: “La autoridad de la moda es tal, que nos obliga a ser ridículos para no parecerlo” (Joseph Sanial-Dubay, 1754-1817; escritor francés)

Por más que quieras retrasarlo llega un momento en la vida de toda persona en la que no queda más remedio que entrar a comprar ropa… en una tienda de ropa mismamente. Como no eres muy exigente en menos de quince segundos has encontrado la camisa blanca que buscabas, pero justo en ese momento, y como por arte de magia, aparece una vendedora (de esas clónicas que en vez de maquillaje llevan photoshop en la cara) preguntándote si necesitas algo. Intentas ser amable y haces la típica pregunta (retórica) del momento “puesss, buscaba una camisa, ¿que tal me queda esta?” La respuesta va a ser siempre la misma: “superbien, genial, genial, genial”.

“¿Ya, pero no crees que me está un poco grande…?”

Y entonces es cuando te sueltan la frase mágica, ésa que deben de estudiar en cualquier master de dependienta de comercio (doctorado incluido): “no, para nada, es que este año se lleva así”

Y se quedan tan anchas.

… juegos de palma

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo nonagésimo primero: “Si la vida fuera una ecuación matemática, nos faltarían letras en el abecedario para representar las incógnitas” (Georges-Louis Leclerc, Conde de Buffon, 1707-1788, escritor francés)

Vale, está bien, reconozco ser un analfabeto funcional en todo lo que concierne a coches. Ni tan siquiera sé conducir. Pero cada vez que me monto en uno no puedo dejar de pensarlo. Sí, es verdad, justo delante me queda un airbag de esos, pero si por la razón que fuera (o fuese) acabara saltando la tapa que lo tapa -dura, bien dura-, ¿dónde va? ¿Me la tendría que tragar antes?

Tantas preguntas y tan poco tiempo.

… no dar un palo al agua

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo octogésimo sexto: “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde”. (Francis Bacon, 1561 – 1626; filósofo y político inglés)

Que Napoleón no era un tío tan inteligente como cuenta la historia queda claro al ver la que organizó cuando conquistó España. Por poco que nos hubiese estudiado sabría que sólo una frase hubiera bastando para que nos rindiéramos. Un “¡yo invito!” y todos a sus pies. Sin más contemplaciones.

Por cierto que sí, que los franceses además del francés (un invento que ya por si mismo los elevaría a héroes de la humanidad) han dado algunas otras cosas buenas, cosas que además, con los tiempos modernos que nos ha tocado vivir, aún son más de reconocer: gracias al bidé podemos mear en el mismo retrete dos al mismo tiempo. Algo impagable en tantos y tantos momentos. Por ejemplo.

… cosas del Sandwich

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo septuagésimo séptimo: “La imaginación es más importante que el conocimiento.” (Albert Einstein, 1879-1955; físico alemán)

A pesar de haberlo hecho muchas veces, no me había fijado nunca en tan incognoscible (del lat. incognoscibilis, adj. “que no se puede conocer”) asunto, pero después de oírlo por no sé donde me he puesto a investigar (por supuesto con toda la metodología que el asunto requiere, (oseasé con sus muestras, sus márgenes de error, sus muestreos, sus evaluaciones.. etc., etc.) y he comprobado que sí, que es verdad, la mayoría de las veces en las que uno hace dos tostadas, le pones la mantequilla a una, se la pones a la otra…. pero la que te empiezas a comer es la primera a la que le has puesto mantequilla, es decir, la que está ya más fría. Poco, sí, pero !coñe!, si da igual… ¿no será más normal aprovechar que existe una ventaja por escasa que sea?

Somos un poco lelos.

… callejeros

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo septuagésimo segundo: “¡Dios mío, qué guapa estabas esta tarde cuando hablamos por teléfono!” (Sacha Guitry, 1885-1957; director, actor y guionista ruso)

Aficiones lúdicas que resultan elegantes practicadas en tu tiempo libre pero que no están muy bien vistas si las ejercitas en horario laboral por más tiempo libre que tengas en él. Hoy: hacer de ventrílocuo trabajando en un tanatorio.

Especialmente si se te ha olvidado el muñeco en casa.

… mortadela

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo séptimo: “Coma comida, no demasiada, y plantas en su mayor parte” Michael Pollan, 1955; nutricionista estadounidense)

Hablo últimamente mucho de esos antros de pecado, desenfreno y disipación que son los burger… pero alguien tiene que reivindicarlos. Les echan la culpa de los siete males alimenticios y tampoco es eso.

A ver, es verdad que los niños cada vez están más gordos, nada de que están algo pasadetes de peso o que le sobran unos kilitos (diminutivo o no, un kilo siempre va a pesar un kilo), no, cada vez están más gordos, pero gordos, gordos, (y ya sabemos que para que te crean no hay nada como repetir las cosas dos veces… no hay color entre decir “este tío es gilipollas” que decir “este tío es gilipollas, pero gilipollas, gilipollas”), pues eso, gordos, gordos. Pero es aquí cuando aparece el político de turno y no se le ocurre otra cosa que echarle la culpa a los burgerskings. Pues no oiga, no, salga usted más y verá que eso es mentira. Basta ir a cualquier pueblo en el que no hayan visto un macdonals en su vida para encontrar niños gordos, pero gordos, gordos, niños que parecen estar compitiendo con el marrano de la matanza en un concurso para ver quien engorda más en menos tiempo… aunque el final de uno y de otro no vaya a ser el mismo. Por ahora, que con esto de la crisis nunca se sabe.

… corcho

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo segundo: “Las mujeres se quejan por tener el síndrome premenstrual una vez al mes, los hombres tenemos el síndrome predesayuno cinco veces a la semana y no armamos tanto”. (Jose Arsenio Fernández, 32 años, funcionario)

Les han cambiado el nombre y ahora en vez de autobús, autocar o coche de línea los llaman autopullman express de lujo (mínimo), pero lo que no han cambiado en ellos ha sido esa pantalla minúscula que llevan incorporada y en la que pretenden que veamos las películas de vídeo.

Aparte de que más allá de la fila tres es imposible ver nada, estaba yo pensando la manía tan tonta que tienen los fabricantes de autobuses (perdón, quería decir de autopullmans express de lujo) de hacer las pantalla de televisión que llevan con ese material especial cuya mayor propiedad es captar cualquier rayo de luz que haya en el autocar (perdón, en el autopullman express de lujo) y reflejarlo en ella para que no veas nada.

Caprichos tontos los de estos señores.

… muchos humos

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo quincuagésimo séptimo: “A cierta edad, un poco por amor propio, otro poco por picardía, las cosas que más deseamos son las que fingimos no desear” (Marcel Proust, 1871-1922; escritor francés)

Entre viaje y viaje del imserso, se está extendiendo entre las jubiladas una extraña obsesión por asistir a cursos gratuitos de gimnasia de esos que organizan los ayuntamientos. Está bien, dicen que las ventajas de hacer deporte son muchas (o eso me han contado.. que en ciertos temas solo puedo hablar de oídas) pero lo que no acabo de entender es la manía que tienen de ponerles a estos cursos la coletilla “de mantenimiento”. A ver, ¿mantenimiento de qué? Visto el percal de las clientas y/o usuarias, estilismos aparte, ¿qué pretenden poniéndole semejante apellido? Cualquiera que llegue y vea lo voluminosas que está la mayoría de la clientela sacará la misma conclusión: cursos de gimnasia para mantenerse qué … ¿gordas?

No se yo si así se fomenta el deporte, no sé yo.

… picatoste

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