Capítulo Milésimo cuadringentésimo octogésimo: “¿Por qué las mujeres se pasan tanto tiempo buscando una falda que no les haga culo cuando todos sabemos que un culo no se hace… el culo se tiene?” (Marcial P. 45 años, vendedor)

Andaba yo buscado por información por internet sobre el por qué se le llama rosa palo al rosa palo (un tema -sin duda- inquietante teniendo en cuenta que ¿dónde coñe se ha visto algún palo que sea rosa?) cuando me topo de bruces con información exhaustiva sobre unos preservativos que se anuncian como free.

¿Preservativos free?

¿Libre, desatado, dejar en libertad?.. pero ¿qué tipo de confianza pueden dar unos preservativos que presumen de eso?

Con esto del marketing nos quieren volver locos. Y lo van a acabar consiguiendo. Hasta el martes pues.

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo septuagésimo quinto: “Si no sabemos si la vida será larga o corta, al menos que sea ancha” (Jesús Poveda, 1957, psiquiatra)

A ver si se enteran algunos/as: 26 centímetros no es ningún “regalo” de la naturaleza, es una malformación congénita.

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo: “Agárrate bien a la brocha que voy a quitar un momento el andamio” (Francisco S., pintor, última frase pronunciada antes de acompañar a su compañero a urgencias)

Elisa Felix, más conocida como Rachel, la actriz más famosa de la Comedia Francesa tuvo, allá por el 1938, su primera cita con su amante. François de Orleans, de una curiosa forma. Él le envió una nota que decía: “¿Dónde, cuándo, cuánto?”. Y ella le respondió en el mismo billete: “En tu casa, esta noche, por nada”.

Su amor duró siete años.

Fin de semana por delante. Cualquier idea que pudiera o pudiese servir (a poder ser de eficacia probada) deberá ser digna de tenerse en cuenta. Hasta el lunes pues.

Y la foto es de un tomate, sí.

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo sexto: “Nosotros, los andaluces, hablamos el español sin las dificultades propias del idioma” (Manuel Machado, 1874-1947; poeta español)

Parece mentira lo que da de sí el lenguaje. Una misma palabra lo mismo te puede valer para formar un apellido de princesa que para hacer el lema publicitario de una agencia de viajes gay. Roca, sol y ano… y a disfrutar este verano.

Una chorrada, lo sé, pero tampoco se puede pedir más teniendo en cuenta las circustancias: es lunes, es agosto y !estamos en el trabajo!… algo que, lo mires por donde lo mires, jode más que estornudar mientras estás meando.

… probando espadas

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Capítulo Milésimo cuadringentésimo vigésimo séptimo: “Para abrir nuevos caminos, hay que inventar; experimentar; crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse… y divertirse” (Mary Lou Cook, 1918; educadora estadounidense)

Basta que tengas hambre para que no te ofrezcan. Pasas tres veces lanzando miradas indirectas y nada. Cambias de táctica. Vuelves a pasar y decides pararte descaradamente delante de la bandeja. Entonces ya no les queda más remedio, ponen su mejor y más forzada sonrisa y te sueltan, muy metidas en el personaje ellas (como si se hubieran pasado media vida haciendo un curso avanzado de método Stanislanski) : “Señor, desea probar nuestro paté a las finas hierbas con aroma de estragón que esta semana tenemos en oferta para nuestros distinguidos clientes?”.

Y vas tú, alargas la mano suavemente, coges un trocito de pan (que visto el tamaño no sabes si es pan o una lengua de canario), con su motita de paté encima y te lo llevas a la boca… mientras buscas con la mirada a la de los zumos, (porque siempre hay una que da zumo en microminivasos) por si se hiciera necesario para pasar aquello.

Vale, lo sé, se trata de una degustación y no digo yo que tengan que poner cantidades (que entonces, tal y como está la cosa, más de una familia iba a celebrar el cumpleaños de la mariajesús –piñata incluida- en un pasillo del carrefour, que nos conocemos) pero hombre.. una cosa decente si que podrían ¿no? El caso es que de primeras piensas: ¡serán tacañas y roñosas las tías!, !pero si la comida no es suya, si no la han pagado ellas! Pero claro, luego, mientras buscas el suavizante con olor al jabón de Marsella con toques aromáticos de pino salvaje, reflexionas. Y es ahí cuando empiezas a entender que pasarse diez horas vestida de Heidi (por cierto ¿cómo podía estar esta chica, la Heidi digo, tan gorda si se pasaba el día corriendo?) ofreciendo paté no hay dinero que lo amortice, y que por eso, pobrecitas mías, quieren tener un valor añadido y se llevan las muestras que le sobran a su casa en un tuper. Y cuantas más les sobren pues mejor. Oye, que a lo mejor hasta tienen para toda la semana.

… faldellines

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Capítulo Milésimo ducentésimo nonagésimo sexto: “Si los anunciantes se gastaran la misma cantidad de dinero en mejorar sus productos de lo que se gastan en anunciarlos, ni siquiera necesitarían anunciarlos”. (William Penn Adair, 1879-1935; escrior y actor estadounidense)

Hace algunos años, la oficina de la empresa de publicidad Ogilvy en Singapur recibió de la congregación religiosa Love Singapur el siguiente reto: “Dios tiene un problema de imagen. ¿Pueden ayudarle?

Superada la fase inicial de sorpresa, los ejecutivos de la multinacional se pusieron manos a la obra y diseñaron una estrategia de marketing para Dios. El resultado: una campaña en televisión, vallas, radio, prensa, en una recién nacida internet y hasta por los entonces casi inexistentes sms, cuyo objeto era presentar a Dios como alguien cercano y dispuesto a ayudar.

Sobre fondo negro y sólo mediante unas sencillas letras blancas, la población del país asiático fue tropezando con mensajes del tipo: “Odio las reglas, por eso sólo hice 10”; “No olvides el paraguas. Puede que hoy riegue las plantas”; “Por favor, no bebas si conduces; todavía no estás preparado para conocerme”; “Gracias a mí, es viernes”. Todos los mensajes, como es obvio, llevaban la misma firma: Dios.

A las dos semanas, el gobierno prohibió la campaña en prensa y en televisión, pero ésta prosiguió a través de internet y de los sms. Fue un éxito. Las encuestas revelaron que la popularidad de Dios se había incrementado un 40%. Y la campaña –en parte gracias a su prohibición- se convirtió en la más famosa de toda la historia de Singapur.

A lo práctico. Necesito urgentemente una empresa de publicidad así. Si fueron capaces de vender algo tan intangible como Dios, cambiando su imagen de vengativo y desconsiderado por otra de amabilidad y gentileza, qué no harían si se pusieran a lanzar mensajes a mis amados jefes enumerando las múltiples bondades laborales que adornan mi modesta persona. La nómina extraordinaria con la productividad está al caer y, aunque llevo ya tres días poniéndoles cara de que me interesa todo lo que me dicen, no me vendría nada mal una ayudita extra que les explicara lo competente, eficaz y abnegado que resulta un servidor en su trabajo. Nadie como los expertos en marketing para hacer pasar lo irreal por evidente. Son unos genios estos chicos.

… miedo a las sombras

Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo

Capítulo Milésimo ducentésimo septuagésimo: “Debemos adoptar la innovación como un fiel instrumento que nos permitirá ser más eficaces y poder ofrecer a nuestros clientes una mejor y más rápida satisfacción a sus deseos y necesidades permitiéndonos así competir con ventaja (Ana Isabel García, 48 años, especialista en Marketing)

Libanés: coito axilar.

… por si acaso este fin de semana alguien te dice que quiere hacer uno.

Tal y como está la competencia sólo aplicando valores añadidos como el de la especialización, podremos evitar que nos dejen fuera del mercado.

Dicho lo cual, hasta el lunes.

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Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo

Capítulo Milésimo ducentésimo decimosexto: “¿Por qué si nunca usamos las páginas amarillas, cuando las vemos en el portal nos ponemos tan contentos y pensamos en llevárnoslas todas?” (Susana Elena Gómez, 34 años, locutora de radio)

En un mercado tan competitivo como en el que nos encontramos –completamente alejado de “el buen paño en el arca se vende”- se empieza a hacer imprescindible poseer unos mínimos conocimientos de marketing para así poder ofrecernos acompañados de algún valor añadido que sea demandado por el mercado y nos pueda diferenciar de la competencia. Que todos sabemos lo complicado que está ligar.

Por eso, hoy en “tantos hombres y tan poco tiempo” vamos a intentar explicar de una manera completamente práctica, algunos de los conceptos básicos que, utilizados convenientemente, sentarán las bases de nuestro triunfo ya que conseguirán que sobresalgamos de la competencia y –lo que no es menos importante- delimitemos convenientemente el perfil del cliente al que deseemos dirigirnos.

Estás en una fiesta y ves a una camiseta tres tallas menos rellena de tío. Te acercas a él y le dices: “soy muy bueno en la cama“. Eso es marketing directo.

Estás en una fiesta con un grupo de amigos y ves otra vez al tío que va dentro de la camiseta tres tallas menos. Uno de tus amigos se le acerca y le dice: “oye perdona, pero allí mi colega es muy bueno en la cama”. Eso es publicidad.

Estás en una fiesta y aunque la camiseta es distinta el tío que va dentro es el mismo, te acercas, le pides su número de móvil. Al día siguiente lo llamas y le dices: “soy muy bueno en la cama“. Eso es telemarketing.

Estás en una fiesta y ves al mismo de las otras fiestas aunque esta vez sin camiseta. Lo reconoces. Te acercas a él, le refrescas la memoria y le dices: “¿te acuerdas de lo bueno que soy en la cama?“. Eso es customer relationship management.

Estás es una fiesta y entra otra vez él. Te levantas, te arreglas la ropa, te acercas a él y le sirves una copa. Le dices lo bien que huele, le dices lo bien que le quedaba la camiseta que no lleva, le ofreces un cigarro y le dices: “soy muy bueno en la cama“. Eso es public relations.

Estás en una fiesta y ¡sorpresa! también está él. Como ya es casi de la familia te acercas y le dices: “soy muy bueno en la cama” mientras disimuladamente dejas caer algo al suelo y, dándole la espalda, te agachas a recogerlo. Eso es la exposición del producto en el sitio de venta: el merchandising.

Estás es una fiesta harto de ver al mismo de todas las fiestas. Disimulas pero él te ha visto, se acerca a ti y te dice: “he oído que eres muy bueno en la cama“. Eso es el poder de la marca: Branding.

Estás en la última fiesta de la noche dormitando en un sillón y rezando para que el tío de la camiseta tres tallas menos que ya no llevaba camiseta se hubiera ido ya a su casa so pena de quedarse sin jugar a la wii tres semanas por llegar tarde, cuando el susodicho se acerca a traición y te dice: “soy muy bueno en la cama y aguanto toda la noche sin parar“. Pues eso es publicidad engañosa.

… tener agallas

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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo séptimo: “No hacer nada es la mejor manera de conservar toda la fe en nuestras posibilidades” (Noel Clarasó, 1899-1985; escritor español)

Me contaba un amigo que una de las lecciones más valiosas que había aprendido fue la que le dio su abuela un día en que, llevándole a la cocina, cogió una patata del agua hirviendo, se la arrojó a las manos y le gritó: “-¡vamos, agárrala!”

Mientras él hacía desesperados malabarismos para no quemarse, la abuela añadió: “-no sabes qué hacer con ella, ¿verdad?, pues atento, esto es algo que tienes que recordar toda tu vida. Cuando alguien te pase una patata que te queme, ¡devuélvesela!

Le contaba que una situación difícil de resolver, una pregunta difícil de contestar, es como una patata caliente y que durante toda su vida se encontraría con gente listas que fingirían ingenuidad, para quedarse a la expectativa respecto a él, tratar de aprender lo que él supiese y observar cómo él resolvía los problemas, personas que piensan que si nos dejan la patata para que sean los demás los que le den vueltas en la mano cuando más caliente está, ya no quemará tanto cuando sean ellas las que la cojan. O bien que al ver cómo se las arreglan los demás aprenderán la manera de manejar la patata sin quemarse. Al fin y al cabo cuando hablas no haces más que repetir lo que ya sabes, pero si escuchas es posible que aprendas algo.

Además, hacer que otro coja la patata es más fácil de lo que parece, basta aprovecharse un poco de la vanidad ajena. A mi un “usted, que sabe mucho más de esas cuestiones que yo, ¿qué piensa?” me ha salvado más de una vez y más de dos de quemarme las manos con una patata.

… cosas del cerebro.

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Capítulo Milésimo centésimo trigésimo sexto “El mundo nos aconseja el agnosticismo, pensar que somos demasiado pequeños, que nuestra razón es demasiado frágil para creer en Dios. En cambio, millones de personas siguen creyendo. Éste es el verdadero milagro”. Benedicto XVI, 1927, Papa número 265 de la Iglesia Católica)

Hace algunos años, la oficina de la empresa de publicidad Ogilvy en Singapur recibió de la congregación religiosa Love Singapur el siguiente reto: “Dios tiene un problema de imagen. ¿Pueden ayudarle?

Superada la fase inicial de sorpresa, los ejecutivos de la multinacional pusieron manos a la obra y diseñaron una estrategia de marketing para Dios. El resultado: una campaña en televisión, vallas, radio, prensa, Internet y hasta por unos entonces casi inexistentes sms cuyo objeto era acercar a Dios a la gente, presentándolo como alguien cercano y dispuesto a ayudar.

Sobre fondo negro y sólo mediante unas sencillas letras blancas, la población del país asiático fue tropezando con mensajes del tipo: “Odio las reglas, por eso sólo hice 10“; “No olvides el paraguas. Puede que hoy riegue las plantas“; “Por favor, no bebas si conduces; todavía no estás preparado para conocerme“; “Gracias a mí, es viernes“. Todos los mensajes, como es obvio, llevaban la misma firma: Dios.

A las dos semanas, el gobierno prohibió la campaña en prensa y en televisión, pero ésta prosiguió a través de internet y de los sms. Fue un éxito. Las encuestas revelaron que la popularidad de Dios se había incrementado un 40% . Y la campaña -en parte gracias a su prohibición- se convirtió en la más famosa de toda la historia de Singapur.

Alguien me reprochaba ayer mi agnosticismo militante. Es posible. Pero posiblemente a los que andan en estos temas no les vendría nada mal un completo cambio de imagen.

… el helado.

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