1498. Jueves, 5 noviembre, 2009
Noviembre 5, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo nonagésimo octavo: “Órgano que no se usa se atrofia” (Refrán castellano)
Dicen que en las próximas generaciones se ira desarrollando el dedo pulgar por el uso que le damos al móvil. No lo tengo yo tan claro. Hay otras cosas que toqueteamos compulsivamente y no se han desarrollado ni patrás.
Un tontería, lo sé, pero es que sigo con trabajo, con mucho trabajo.
Por cierto, hablando de trabajo y de cosas que nos toqueteamos; ya que desde pequeños (-con una especial insistencia en la adolescencia-) se empeñan en preguntarnos en qué vamos a trabajar -”¿qué quiere ser de mayor, qué quieres ser de mayor?“-, podían avisarnos para que aprovechemos ese momento… que bien que se callan que anda a más de 40 euros la paja en los donantes de semen. De lujo hubieran estado los 120 euros diarios que podía haber sacado entonces. Mala conciencia de dinero tirado por el retrete… con lo bien que hubiera venido para trabajar ahora menos.

… seguros contra extraterrestres
Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo“
1493. Jueves, 29 octubre, 2009
Octubre 29, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo nonagésimo tercero: “No te acerques a una cabra por delante, ni a un caballo por detrás, ni a un tonto por ningún lado”. (Proverbio corso)
Ser el hermano intermedio marca. En el primogénito, por aquello de la novedad, se suelen volcar con todo su ímpetu y más, los padres, los abuelos, los tíos y hasta la vecina soltera del quinto derecha. El tercero (si lo hay), que suele nacer varios años después, no deja de ser “el juguete” familiar que siempre llega en “el mejor momento”. Pero los segundos, que ni somos la novedad ni tenemos vocación de regalo de reyes, tenemos aprender a valernos por nosotros mismos mucho antes que los demás y casi siempre por nuestra cuenta.
Pura supervivencia.
Quizá por eso, con las lógicas excepciones, seamos más independientes y estemos más acostumbrados a hacer las cosas por nosotros mismos, pidiendo ayuda, solo, en contadas ocasiones.
Y sí, todo este rollo tiene una explicación, leo en una revista que la soprano estadounidense Kathleen Battle, famosa -además de por su canto- por dejar claro en todas sus entrevistas que si ha llegado a donde ha llegado (?) ha sido gracias a que sus padres se centraron en ella por haber sido hija única, yendo en su limusina, llamó a su “manager” muy disgustada para que éste, a su vez, telefoneara al chofer para que bajara el aire acondicionado. Tras el disgusto, la señora se dio un baño de leche de burra para recuperarse del sofocón.
Claro que me da a mí que esta más que primogénita, que también, es idiota.
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1483. Jueves, 15 octubre, 2009
Octubre 15, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo octogésimo segundo: “Lo malo de ser puntual es que llega uno a un lugar y no hay nadie allí para apreciarlo” (Franklin Albert Jones, 1939; escritor estadounidense)
Lo leí hace tiempo. Incluso creo que ya por entonces propuse la idea. Sin embargo, y en vista de que no ha cuajado hoy voy a volver sobre ella. La empresa japonesa Matsushita Electric Co. (ellos lo ponen en japonés, pero tampoco es plan), preocupada por mejorar el ambiente laboral en sus distintos centros de trabajo ha preparado un cuarto de esparcimiento en el que han instalado toda clase de servicios para que sus trabajadores descansen durante la jornada laboral.
Hasta aquí nada nuevo (en España hace ya mucho que tenemos salas de esparcimiento… aquí se llamen retretes) pero la novedad está en que entre esos “servicios” se han incluido unos maniquíes con rasgos físicos muy parecidos a los de los jefes, maniquies que los empleados pueden golpear con bastones puestos a su disposición para dicho menester con la única finalidad de desahogarse de las tensiones diarias. El resultado no ha podido ser mejor, la productividad de la empresa ha aumentado un 10%.
Claro que por aquí a lo mejor la idea no resultaría tan tan rentable… teniendo en cuenta que, por muy duro que fuera el material de que estuvieran hechos, la factura en maniquies iba a superar ampliamente cualquier aumento de productividad.
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1476. Jueves, 8 octubre, 2009
Octubre 8, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo septuagésimo sexto: “Cuando te inunde una enorme alegría, no prometas nada a nadie. Cuando te domine un gran enojo, no contestes ninguna carta” (Proverbio coreano)
La generación que tenemos por encima se pasó la vida juntando los puntos que traían los sobres de sopa gallinablanca para que les dieran –gratis- una cubertería de acero inoxidable. La generación que tenemos por debajo se pasa la vida juntando puntos para que les den –gratis- algún politono.
Los de nuestra generación los únicos puntos que empezamos a coleccionar son los que nos regalan por los achaques que –gratis- empiezan a invadirnos.
Nacimos demasiado pronto.

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1469. Jueves, 24 septiembre, 2009
Septiembre 24, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo noveno: “El corazón del hombre es una rueda de molino que trabaja sin cesar; si nada echáis a moler, corréis el riesgo de que se triture a sí misma”. (Martín Lutero, 1483-1546, teólogo alemán)
Me enseñaron que la inteligencia se definía como la capacidad que todos tenemos para adaptarnos a las circunstancias que nos ocurren en cada momento.
Un ejemplo. Tres horas por delante en una tarde aburrida de domingo, decides bajarte por internet (sí, yo me bajo películas de internet, ya sé que soy un bicho raro pero como ya estoy condenado no me importa confesar otro pecado más) una película de, es un suponer, alienígenas invadiendo la tierra. Una vez descargada (una hora y varios cortes de línea después) la enchufas a la televisión y metes las palomitas en el microondas.
Pero en vez de marcianos babosos tragándose al jefe de policía del pueblo resulta que salen tres tíos de gimnasio subidos en una mesa de billar (para ser más exacto dos subidos en ella y uno de pie) que, usando sus propios palos (palos que poco tienen que envidiar a los de serie), se empiezan a mirar de una forma raray cuyo único atuendo resulta ser unas botas negras, un reloj y un collar con una chapita muy mona.
Después de descartar que aquellos pudieran ser marcianos (el detalle del llevar reloj es, sin duda, concluyente) piensas lo normal: que ya te han colado el trailer de otra película de la misma casa. Sin embargo, al ver que el juego continua, y que los palos comienzan a hacer sucesivas carambolas en los sucesivos agujeros, empiezas a pensar que posiblemente, a lo mejor, quizás, sólo quizás, ha habido alguna tonta confusión y aquello es puro y duro cine de autor.
Y es aquí donde aparece la importancia de saber adaptarse a las circunstancias: vas, cambias las palomitas por el rollo de papel de culo y santas pascuas.
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1464. Jueves 17 septiembre, 2009
Septiembre 17, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo sexagésimo cuarto: “Los ríos más profundos son siempre los más silenciosos.” (Quinto Horacio Flaco, 65 – 8 a. C.; poeta latino)
Además de sobrios y austeros, uno de los rasgos más característicos del carácter de los que hemos nacido en Castilla es el de mantener un escrupuloso respeto con cualquier norma, ley o regla que la autoridad, sea quien sea, haya impuesto.
Buen ejemplo de ello lo tenemos en los primeros descubridores que llegaron a América. Aunque los libros de historia se empeñen en afirmar lo contrario, no fueron Colón y sus secuaces los primeros en alcanzar aquellas tierras, sino dos aventureros mesetarios que desembarcaron algunos años antes en las playas de lo que ahora se conoce como Cuba. Sin embargo, al llegar y darse cuenta que aquel continente aún no estaba descubierto, comprendieron que, dado su respetuoso carácter con cualquier legalidad, lo único que podían hacer era volverse y esperar a que alguien algo más desinhibido con las leyes establecidas rompiera la situación. Por nada del mundo iban ellos a ponerse a conquistar algo que no era suyo.
Por más que la modestia también sea un rasgo que nos defina, ya va siendo hora de que se sepa la verdad.

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1454. Jueves, 3 septiembre, 2009
Septiembre 3, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo quincuagésimo cuarto: ” La rueda es un invento estúpido, el inteligente fue el que inventó las otras tres” (Marcial F. 69 años, jubilado )
Más observaciones psicofilosóficas (profundas) a las que uno se entrega en vacaciones. Estás tumbado en el sofá (por cierto, que el que inventó el sofá lo hizo para que se tumbara uno –dos máximo- y no para que vinieran veinte a sentarse, a ver si se entera el personal), estás tumbado en el sofá decía, y te das cuentas que la zapatilla, la de andar por casa, la de siempre, la que compras en el mercadillo de toda la vida (la que usas normalmente, cooooño), está colgando del pie a punto de caerse. Justo ahí empieza la gran duda existencial: ¿le das al susodicho (oseasé al pie) un golpe seco hacia arriba para intentar meterla?… ¿o la tiras directamente al suelo?
La decisión no es fácil ya que depende de múltiples variables que van desde la temperatura ambiente del momento hasta el grado de modorra que te este abduciendo. Al principio optas –mayoritariamente- por la primera opción, un golpe seco y la zapatilla se te vuelva a colocar en su sitio. Sin embargo, no han pasado ni tres minutos y la zapatilla, que parece tener vida propia, vuelve a la carga. Un segundo golpe y la vuelves a colocar… pero a la tercera, y pensando que si algo no se puede permitir uno en vacaciones son agujetas en los pies, desistes y la tiras al suelo, acompañada ¡por supuesto! de la del otro pie, que, aunque no se estaba cayendo, se impone la lógica: no te vas a quedar una sí y otra no.
Al final, lo único que consigues es tener los pies fríos y pensar lo poco que ha avanzado la humanidad a la hora de solucionar los problemas más comunes por muy simples que sean.
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1449. Jueves, 6 agosto, 2009
Agosto 6, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo noveno: “Hay una diferencia básica entre un perro y una gallina y es que los huevos de gallina se comen.” (Jaime M. 16 años; relaciones públicas)
Nunca me hubiera fijado de no haber por el lío que montaron una panda de adolescentes salidos (valga la redundancia) cuando al grito de “tienes dos tetas que parecen dos sartenes, las miro y se me fríen los huevos”, pretendían ligar con una jovencita camiseta trestallasmenos que pasaba a su lado.
Por algún movimiento reflejo me di la vuelta y al ver el tanga rojo que le sobresalía a la interfecta (!cómo me gusta la palabra interfecta jo!) pensé yo lo apañadas que pueden llegar a ser estas prendas cuando están puestas: vas conduciendo y ante cualquier avería ya tienes un triangulo casero para colocar delante del coche.
De lo que no estoy muy seguro es de si estarán homologados, pero oye… ante una urgencia no vamos a andar con remilgos.

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1446. Martes, 4 agosto, 2009
Agosto 4, 2009
Capítulo Milésimo cuadringentésimo cuadragésimo sexto: “Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre” (Proverbio Africano)
La crueldad femenina llega -a veces- a unos límites que son difíciles de comprender hasta por las mentes más retorcidas y perversas.
El cóndor, el ave carroñera más grande que existe, es un animal completamente monógamo y con una característica muy peculiar: sólo se aparea cada dos años. El acoplamiento se produce después de que el macho realice -a más de tres mil metros de altura- largas paradas nupciales que le dejan al borde del agotamiento. Y todo con un único motivo: impresionar a su hembra y que ella le permita desfogarse. ¡Por fin!
Pues bien, después de esperar los dos años para que aquello pueda ocurrir, después de dejarse las plumas exhibiéndose delante de la única compañera que va a tener en toda su vida, después de semejantes sacrificios, más del 50% de las señoritas cóndor se niegan a realizar la cópula con su sufrido compañero… al que no le queda más remedio – lo de la monogamia lo llevan a rajatabla- que esperar otros dos años para que ella vuelva a encontrase en celo y tener la suerte de que entonces a la señora cóndor le apetezca.
Crueles no es la palabra, no… habría que inventarla.
… vendiendo discos como churros
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Hay gente sacrificada que persigue un fin durante toda su vida. Gente que lucha desesperadamente por su meta, esa meta final que un cierto día se propuso conseguir y que bajo ningún concepto querría dejar de cumplir. Gente admirable que pelea por un sueño.