Capítulo Milésimo tricentésimo octogésimo noveno: “Las mujeres necias siguen la moda, las pretenciosas la exageran; pero las mujeres de buen gusto pactan con ella” (Émilie du Châtelet, 1706 – 1749; matemática francesa)

Ideas prácticas selección oro. Hoy: cómo evitar que salgan corriendo cuando llega el momento.

Un tercio de las españolas se espantaría si viese a un hombre vestido con calzoncillos largos y a un 16,4% le ocurriría lo mismo si lo que encontrase tras caer los pantalones fuese un tanga de leopardo. El 18.8% de los españoles consideran que las prendas más antimorbo son las hombreras y un 18% piensa lo mismo acerca de los leopardos.

Hay que tomar nota con vistas al fin de semana; para ciertas cosas cualquier ayuda puede venir bien. Hasta el lunes.

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Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo

Capítulo Milésimo tricentésimo sexagésimo tercero: “Cada cosa tiene su belleza, pero no todos pueden verla” (Confucio (Kung-Fu-Tsé -Confucio-, 551-479 a.C.; filósofo, legislador y estadista chino)

La ceguera fue uno de los males más extendidos en la Edad Media, debido a la falta de higiene de quienes sufrían enfermedades venéreas.

Es decir, que la mejor manera de evitar la ceguera, al menos en aquella época, era haciéndoselo (única y exclusivamente) con uno mismo. Justo lo contrario de lo que se empeñaban en contar.

Yo creo que lo hacían a propósito.

… boca de ganso

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Capítulo Milésimo ducentésimo cuadragésimo octavo: “Cuando el diablo no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas” (Refrán español )

Y, en piloto automático -esto se está publicado solito- voy a confesar el único problema que podría ser capaz de amargarme este puente:

El queso Emental es un queso que está lleno de agujero, es decir: cuanto más queso, más agujeros. Pero cada agujero ocupará el lugar que en el que habría queso. Así, cuantos más agujeros, menos queso. Pero cuanto más queso, más agujeros y cuanto más agujeros menos queso. Luego, cuanto más queso menos queso.

Seguro que en ello ando pensando ahora mismo. Seguro.

… entre Pinto y Valdemoro

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Capítulo Milésimo ducentésimo cuadragésimo tercero: “Paciencia hermanos y moriremos ancianos” (refrán español)

Lunes, primero de septiembre. Muy pocos estamos a la hora que tenemos que estar. Luego llegarán las habituales disculpas: los niños, el tráfico, la vuelta de vacaciones.. Sin embargo, cuando la actividad laboral incluye –al menos presuntamente- tratar con algún tipo de público, el retraso de unos se convierte, de forma automática, en trabajo acumulado para los demás.

Los galos tenían una costumbre extraña, pero terriblemente efectiva para evitar los retrasos, una convincente fórmula que hacía que todos estuvieran en su sitio y a su hora. Consistía en matar, sin excepción, al último que llegaba.

Quizá un tanto radical, pero hay que reconocer que muy, pero que muy, efectiva.

Nunca hay que subestimar a un vago vocacional cabreado.

… despistado

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Capítulo Milésimo ducentésimo trigésimo segundo: “Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana”. (Refrán español)

Largo fin de semana por delante. La crisis económica nos va a impedir a muchos salir a comer fuera de casa… aunque la idea de meterse en la cocina tres veces al día en mitad de agosto tampoco es para tirar cohetes (¿por qué nunca hay aire acondicionado en la cocina si es siempre donde de más calor hace?) ¿Solución?, pasarse la tarde de hoy cocinando algo que nos pueda alimentar durante unos cuantos días.

Por eso me han parecido tan prácticas las recetas del libro “Cocina Internacional” que, aunque ya tiene algunos años (la edición es de 1983), trae interesantes comiditas para hacer el día que uno tenga ganas de trastear en la cocina, congelando lo que sobre en generosas raciones de a dos bien apiladas, y poder tirar de ellas después durante una larga temporada.

Un ejemplo. Receta proveniente de la famosa y acreditada cocina beduina: “Camello relleno“.

- Ingredientes:

1 camello entero.
1 borrego mediano.
20 pollos enteros de buen tamaño.
60 huevos.
12 kilos de arroz.
2 kilos de nueces.
2 kilos de almendras.
1 kilo de pistachos.
2.5 kilos de pimienta.
110 galones de agua.
Sal al gusto.

- Procedimiento:

“Despelleje el camello, luego quítele la grasa y límpielo (desechar la joroba). Haga lo mismo con el borrego y los pollos. Hierva hasta que la carne este tierna. Cocine el arroz hasta que se esponje. Fría todas las nueces hasta que se doren y agrégueselas al arroz. Cueza los huevos y pélelos. Rellene los pollos con los huevos cocidos y el arroz. Rellene el borrego con los pollos y póngale más arroz. Rellene el camello y échele adentro el resto del arroz. Ase el camello en una fogata de carbón grande hasta que se dore. Si le quedó arroz, extiéndalo en una fuente grande y coloque el camello encima.”

Una aclaración a tener muy en cuenta. Aunque un camello puede ser muchas cosas (cuando un alemán exclama en su idioma ick kamel lo que quiere decir es tonto de mí; si un francés llama a alguien chameau le estará diciendo mal bicho; en el argot italiano significa timador; en español, alguien que pasa droga; en italiano, una persona fea; en portugués, un hombre dominado por su mujer; en sueco, camarero), la receta se está refiriendo a usar un animal. De los de cuatro patas. Hasta el lunes.

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Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo octavo: “Excava el pozo antes de que tengas sed”. (Proverbio chino)

Un verano de ideas prácticas selección oro. Hoy: cómo evitar pasarte una semana con el trancazo de la gripe.

Ahora que todavía estamos a tiempo, un pequeño (pero muy útil) consejo para prevenir futuras gripes: ante una puerta cerrada hay que ceder siempre el paso a cualquier persona que nos acompañe.

Quedarás como un señor y te evitarás más de un problema.

Basta con agarrar el pomo de una puerta que acabe de tocar, sin lavarse, alguien contaminado -el virus vive 72 horas- y tienes un montón de papeletas para que el próximo cuerpo en el que se instale el bichito tan ricamente sea el tuyo.

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Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo séptimo: “Para salir adelante con todo, mejor que crear afectos, es crear intereses.” (Francisco VI, duque de La Rochefoucauld, 1613-1680; filósofo y moralista francés.)

Un verano de ideas prácticas selección oro. Hoy: cómo hacer que en España los católicos vuelvan a asistir a misa.

Aunque Jesús pidió a los Apóstoles que, en recuerdo suyo, se siguieran reuniendo a cenar para así cada vez que comieran el pan, comerían su cuerpo, y cuando bebiesen el vino, beberían su sangre (lo que se conoce como transubstanciación), los altos mandamases de la Iglesia decidieron, a mediados del siglo XVIII, acabar con la costumbre de ofrecer vino a los fieles que asistían a cada eucaristía.

La razón que les llevó a tomar tan drástica decisión desobedeciendo incluso los deseos de su jefe), la explica Charles Panati en “Los orígenes sagrados de las cosas profundas”: “En el siglo XVIII se prescindió de la copa comunal de vino en muchas iglesias. Y no por temor a la trasmisión de enfermedades, dado que aún no existan conceptos como el de bacteria, sino porque los tejidos se estaban haciendo muy costosos y las manchas de vino eran imposibles de limpiar”.

Dicho lo cual, y teniendo en cuenta lo que ha avanzado la humanidad en cuestión de quitamanchas y el abaratamiento que -gracias a los chinos- ha sufrido todo lo que tenga que ver con la cosa textil, no estaría de más que volvieran a retomar la tradicional costumbre de ofrecer una copita de vino a cada uno de los participantes en sus celebraciones.

Teniendo en cuenta la afición española a tomarse unos vinitos los domingos por la mañana, cuelgan el cartel de completo en cuanto se corra la voz. Fijo

… amonestaciones

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Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo sexto: “Los políticos son como los cines de barrio: primero te hacen entrar y después te cambian el programa” (Enrique Jardiel Poncela, 1901-1952, escritor español)

Un verano de ideas prácticas selección oro. Hoy: cómo adelgazar sin volver a coger nunca más los kilos que te eliminen. Garantizado.

Siempre la grasa, siempre la grasa, a la hora de reducir peso por métodos quirúrgicos parece que sólo se puede quitar grasa. Pues hay alternativas. Haciendo un rápido repaso, podemos ver que un hombre -pongamos de unos 82 kilos-, tiene otras muchas cosas bastante más pesadas que sus grasas, y con una ventaja añadida sobre ellas: lo que te extirpen, extirpado quedará.

- Sangre, agua y sistema linfático: 46 kilos.
- Huesos: 9,5 kilos.
- Cerebro: 1,2 kilos.
- Corazón: 330 gramos.
- Otros músculos (del estómago a los bíceps): 23,6 kilos.
- Paredes arteriales y carótidas: 20 miligramos.
- Riñones: 240 gramos.
- Hígado: 1,5 kilos.
- Pulmones: 820 gramos.
- Páncreas: 90 gramos.
- Próstata: entre 20 y 28 gramos.
- Piel: 5,5 kilos.
- Bazo: 150 gramos.
- Médula espinal: 30 gramos.
- Testículos: 55 gramos.
- Cabeza: 4,5 gramos.
- Cuello: 900 gramos.
- Torso: 29 kilos.
- Pelvis: 11 kilos.
- Brazos: 7 kilos.
- Manos: 1,36 kilos.
- Piernas: 26 kilos.
- Pies: 2,6 kilos.

Es verdad que algunos sólo podrían perder unos cuantos gramos a costa de su bazo (un órgano inútil en la mayoría de los casos) pero hay que reconocer que otros bien podrían quitarse bastante más si prescindieran de, por ejemplo, su cerebro o sus testículos. Al fin y al cabo, y visto el escaso uso que suelen hacer algunos de ellos, tampoco se les iba a notar mucho.

… sin nariz por fumar

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Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo quinto: “En la vida se ha de saber de todo” (Andrew Hepburn en Desayuno con Diamantes; Blake Edwards, 1961)

Un verano de ideas prácticas selección oro. Hoy: cómo hacerse rico escribiendo.

Estadísticamente, una mujer puede tragarse unas mil barras de pintalabios a lo largo de su vida. Más de 4 kilos de aceites, ceras y otras sustancias inocuas usados a todas horas.

¿Nadie ha tenido todavía la idea de publicar un libro con “los 1.080 objetos que una mujer puede llegar a utilizar como espejo para retocarse los labios“?

Tiene el éxito asegurado.

… sin nariz por fumar

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Capítulo Milésimo ducentésimo vigésimo: “Nunca hagas apuestas. Si sabes que has de ganar, eres un pícaro, y si no lo sabes, eres un tonto”. (Confucio, 551-479 a. de C.; filósofo chino)

Los datos semi-oficiales calculan que entre un 25% y un 30% -dependiendo de la especialidad- de las consultas que los pacientes realizan a los médicos son por pura hipocondría, en gran parte resultado de la avalancha de informaciones relativas a la salud que cada día reciben. “Llega el invierno, vacúnese contra la gripe; se siente cansado, tome vitaminas; tiene inapetencia sexual, con nuestro fármaco se lo solucionaremos”.

La calvicie, la menopausia masculina, el cansancio, la menstruación, la timidez, todo es susceptible de ser enfermedad con el nombre adecuado y las técnicas de venta adecuadas. En la era de la obsesión por medicarse la cosa está llegando al extremo de muchos pacientes que salen de las consultas sintiéndose estafados cuando los médicos no les han recetado nada.

Lejos queda aquel galeno holandés, con un impronunciable nombre holandés (salvo para los holandeses), Hermann Boerhaave, que legó al morir un libro lacrado con el sugerente título de “Los secretos más exclusivos y más profundos del Arte Médico“.

El libro, sellado aún, fue vendido en pública subasta por el precio de 20.000 dólares de oro, una fortuna para la época (alrededor del 1700). Cuando el nuevo propietario rompió el sello y abrió sus páginas, se encontró con el libro totalmente en blanco, salvo la página del título en la que se podía leer una nota al pie manuscrita por el autor y que decía:

Conserve la cabeza fresca, los pies calientes, y hará empobrecer al mejor médico del mundo“.

… el mal fario del 21

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