Capítulo Milésimo tricentésimo septuagésimo cuarto: “Pensar mal para dispensarnos de hacer bien es el pesimismo de los espíritus mezquinos. Pensar mal y hacer bien es pesimismo de gran señor” (Jacinto Benavente, 1866-1954 ; dramaturgo español)

Tengo un amigo que dice que el ser humano, en general, es un buen tipo. Para llegar a esa conclusión se fija en los detalles: te caes en la acera y enseguida viene alguien a echarte una mano, si te pierdes en una ciudad te orientan amablemente, nadie te escupe si preguntas la hora… Nos gusta ayudar a los demás, nos sentimos bien haciéndolo. Y dice que la opinión negativa que tenemos de nosotros mismos viene dada porque los medios de comunicación dedican demasiado espacio a los malos, a los que hacen daño. Los buenos somos más, pero salimos mucho menos. Posiblemente soy un poco optimista para estos tiempos de crisis, pero me parece que mi amigo tiene algo de razón.

… de uñas

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Capítulo Milésimo ducentésimo sexagésimo octavo: “Cuida de los pequeños gastos; un pequeño agujero hunde un barco”. (John Maynard Keynes, 1883-1946; economista británico)

Ayer escuche a un ministro, reconozco que como todos van vestidos igual y no les suelo poner mucha (ninguna) atención soy incapaz de distinguirlos, hablando sobre el número de parados, que había aumentando, sí, pero que como había aumentado menos que otra veces resulta que en el balance global había disminuido. Desaceleración del aumento o algo así lo llamaba. Pues muy bien, una forma original de verlo.

La siguiente noticia trataba sobre el reajuste en los precios. Una pregunta, seguro que tonta, me vino a la cabeza ¿Por qué siempre que se reajustan los precios lo hacen hacia arriba y nunca se reajustan hacia abajo?

En el mismo bloque, que empezaba a sospechar que sería de economía, la señorita presentadora, vestida de un impecable rosa palo sobre un fondo azul cielo de lo más penetrante, se quedó mirando fijamente a la cámara y dijo algo sobre una empresa, vaya usted saber cual, en la que negociaban una flexibilización de la plantilla. Y otra vez otra pregunta ¿pero por qué cuando flexibilizan, siempre es para despedir a unos cuantos y nunca flexibilizan para contratarlos?

¿Alguna ley física acústica o cósmica que explique estas y parecidas cuestiones? Yo estoy seguro que sí, y que es mi profundo y total desconocimiento del tema económico la causa por la cual lo único que logro entender perfectamente sobre este asunto es lo mucho que se han reajustado los precios comparado con la impresionante desaceleración que ha experimentado mi cada vez más miserable sueldo.

Será que la ignorancia es muy atrevida, será, pero yo no vuelvo a dejar el mando de la tele tan lejos. Puestos a ver una de risa prefiero cualquier comedia a tragarme otra vez un telediario.

… cuentos machistas

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Capítulo Milésimo ducentésimo trigésimo segundo: “Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana”. (Refrán español)

Largo fin de semana por delante. La crisis económica nos va a impedir a muchos salir a comer fuera de casa… aunque la idea de meterse en la cocina tres veces al día en mitad de agosto tampoco es para tirar cohetes (¿por qué nunca hay aire acondicionado en la cocina si es siempre donde de más calor hace?) ¿Solución?, pasarse la tarde de hoy cocinando algo que nos pueda alimentar durante unos cuantos días.

Por eso me han parecido tan prácticas las recetas del libro “Cocina Internacional” que, aunque ya tiene algunos años (la edición es de 1983), trae interesantes comiditas para hacer el día que uno tenga ganas de trastear en la cocina, congelando lo que sobre en generosas raciones de a dos bien apiladas, y poder tirar de ellas después durante una larga temporada.

Un ejemplo. Receta proveniente de la famosa y acreditada cocina beduina: “Camello relleno“.

- Ingredientes:

1 camello entero.
1 borrego mediano.
20 pollos enteros de buen tamaño.
60 huevos.
12 kilos de arroz.
2 kilos de nueces.
2 kilos de almendras.
1 kilo de pistachos.
2.5 kilos de pimienta.
110 galones de agua.
Sal al gusto.

- Procedimiento:

“Despelleje el camello, luego quítele la grasa y límpielo (desechar la joroba). Haga lo mismo con el borrego y los pollos. Hierva hasta que la carne este tierna. Cocine el arroz hasta que se esponje. Fría todas las nueces hasta que se doren y agrégueselas al arroz. Cueza los huevos y pélelos. Rellene los pollos con los huevos cocidos y el arroz. Rellene el borrego con los pollos y póngale más arroz. Rellene el camello y échele adentro el resto del arroz. Ase el camello en una fogata de carbón grande hasta que se dore. Si le quedó arroz, extiéndalo en una fuente grande y coloque el camello encima.”

Una aclaración a tener muy en cuenta. Aunque un camello puede ser muchas cosas (cuando un alemán exclama en su idioma ick kamel lo que quiere decir es tonto de mí; si un francés llama a alguien chameau le estará diciendo mal bicho; en el argot italiano significa timador; en español, alguien que pasa droga; en italiano, una persona fea; en portugués, un hombre dominado por su mujer; en sueco, camarero), la receta se está refiriendo a usar un animal. De los de cuatro patas. Hasta el lunes.

… más “historias extra-ordinarias” todo el fin de semana

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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo octavo: “El amor no hace que el mundo gire. El amor hace que el mundo merezca la pena” (John Ruskin, 1819-1900; escritor, crítico de arte y sociólogo británico)

Hoy, y ante la crisis económica que padecemos, especial “peluche practico” con un pequeño consejo dedicado a todos los que empezamos a rozar edades peligrosas.

Pero sin pasarse que como decían en mi pueblo, “a quien vive pobre por morir rico, llámale borrico”.

… la procesión va por dentro.

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Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo tercero: “Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar. Perderás el tiempo y fastidiarás al cerdo”. (Proverbio ruso)

En tiempos de crisis, cualquier idea es bienvenida si sirve para ahorrar.

El faraón Menopto, que reinó en Egipto más o menos por el año III a. de C., tras vencer a sus enemigos los sirios mandó cortarles sus 13.000 (trece mil) penes, trofeo que exhibió y acabó repartiendo entre sus más íntimos para demostrar su gran victoria y, ya de paso, ahorrarse alimentar a los miles de esclavos -a sus “empleados” nunca les faltaron lechugas que llevarse a la boca- que hubieran sido necesarios para fabricar otras tantas figuritas conmemorativas que el bueno de Menopto acostumbraba a repartir cada vez que el faraón volvía victorioso.

Y es que, cuando las dificultades empiezan a aparecer, la imaginación es la mejor herramienta para enfrentarse a ellas.

El sultán Key Coubat I de los selyúcidas, una importante dinastía turca de Oriente Próximo que gobernó el oriente musulmán por los siglos XI y XII, pasó a la historia por fabricar 300 tiendas de campaña para su ejército con los testículos y escrotos de los 30.000 enemigos capturados en batalla.

Y luego dicen que lo del reciclaje es un invento moderno.

… el humor de los caballos.

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Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo noveno: “El ejemplo más notorio de que la humanidad progresa es que cada año se necesita menos tiempo y más dinero para ir donde uno va”. (Lord Birkett, 1883-1962, abogado británico)

Según el Banco de España en su último informe sobre la economía española: “los datos apuntan a una desaceleración de la actividad durante los próximos meses en un entorno en el que se intensificarán las tensiones en los mercados financieros internacionales”.

Mañana del 8 de abril, después de varias semanas de tensas negociaciones con mi compañero doméstico habitual, accedo a una de sus más antiguas reivindicaciones. Una petición a la que siempre, y por razones obvias de edad, dignidad y gobierno, me había negando: el próximo verano las vacaciones serán en tren. Dice tener ya el destino elegido y que prefiere no contármelo. Conociendo su afición a todo lo que sea “dificultad”, “trabajo” y “esfuerzo” hasta cuando está ocioso, me entra el miedo. Dios se apiade de mí.

Los expertos son aún más contundentes: “la economía española está en plena desaceleración debido a la crisis crediticia, al desplome del sector inmobiliario, al alza de las materias primas –penaliza más a las economías menos productivas- y al cambio de ciclo de la economía mundial”.

Tarde del 8 de abril, agencia de viajes. Me entero del “famoso” destino. Dos reservas para el 27 de junio con salida en avión hacía Moscú, coger allí el Transiberiano e ir recorriendo durante casi veinte días distintas ciudades de Siberia, Mongolia y China hasta acabar en Pekín.

Todo los analistas coinciden: “En España este año la inflación ni se frena ni se modera: sólo se retroalimenta, con efectos de segunda vuelta comunicados por los carburantes a la industria, los servicios y, en definitiva, a toda la cadena productiva. Las familias españolas no sólo no ahorraran sino que cada vez son más las que están teniendo dificultades para poder llegar a final de mes“.

Después de teclear unas cuantas veces su ordenador la señorita de la agencia de viajes nos informa muy amablemente que sí, que vale, que con nosotros queda completado –y por lo tanto cerrado- el grupo que sale desde España. Es decir, que a día de hoy, con casi tres meses de anticipación, todas las plazas para este viaje –que yo pensaba, ingenuo de mí, iba a estar algo menos solicitado que reservar un apartamento en Gandia-, ya están cubiertas.

¿Crisis? ¿Crisis? ¡Ja!

Capítulo Milésimo centésimo segundo: “Dejemos las conclusiones para los idiotas”. (Pío Baroja, 1872-1956; escritor español)

Estoy intentando tomar medidas de ahorro ante la crisis que (dicen) se nos viene encima. La primera medida ya está tomada: en vista de que para salir, aunque sólo sea una noche al lustro, empieza a ser necesario pedirle un crédito a los señores de cofidis (eldinerodirecto) he decidido quedarme más en casa y aprovechar las oportunidades gratuitas que me ofrece el hogar dulce hogar.

Es cuestión de investigar. He empezado a sacarle partido a los electrodomésticos. Descartada la televisión (soy normal y nunca he entendido por qué a la mayoría de la gente le preocupa tanto la vida sexual de los demás) me estoy aficionado a la lavadora. Pongo el programa rápido, me siento delante de ella y disfruto viendo pasar los trapos de cocina mezclados con los calcetines de colores. Me dejo llevar. Incluso sabes cuando va a haber un intermedio. Yo siempre aprovecho en el que hay antes de la centrifugación para ir a mear. Tiene la duración justa.

Y esto es sólo el principio. En estudio tengo el reto de acompañar los prelavados con el sonido de los gorgoteos de la cafetera. Las posibilidades son infinitas.

Aunque algunos no lo entiendan, no hacer nada no es sinónimo de aburrimiento. Si acaso el aburrimiento llega cuando haces algo que malditas las ganas que tienes de hacerlo. Me gusta la vida contemplativa. Me gusta no hacer nada.

… de gota a gota.

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Capítulo Milésimo octogésimo noveno: ” La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta” (Proverbio chino)

Pocas cosas hay más parecidas a esas imágenes, que de vez en cuando nos colocan en los telediarios, de gente cargada con bolsas y haciendo acopio de cualquier cosa que se pueda comer para enfrentarse a un huracán que se acerca a la zona, que los alrededores de los centros comerciales este fin de semana.

Salvo por el pequeño detalle de que, mientras los avisados habitantes que van a recibir la inoportuna visita del temporal hacen cola para llevarse unas cuantas bolsas de pan y todas las latas de comida que puedan, por aquí, las mismas bolsas están repletas de wiis, psp, ds, tdts, gps o cualquier otro cacharro inútil con nombre en inglés (tan escaso de letras como abundantes en los ceros de sus precio) y que se quedará antiguo antes de la última campanada del año.

¿Lo de repetirnos tanto que hay crisis económica es para que el 28 de diciembre se diviertan llamándonos inocentes, verdad?

… la culpa del chapapote es de los aztecas.

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