1172. Lunes, 28 abril, 2008
Abril 27, 2008
Capítulo Milésimo centésimo septuagésimo segundo: “Los funcionarios son como los libros de una biblioteca: los situados en los lugares más altos son los más inútiles” (Paul Masson, 1859-1940; periodista francés)
Pocas cosas han cambiado desde que en el siglo primero antes de Cristo empezaran a celebrarse las primeras oposiciones para “trabajar” de funcionarios. Ya entonces los exámenes duraban varios días y se presentaban para unos pocos puestos miles de candidatos.
Aunque en algo sí hemos avanzado. En aquellas épocas y durante el tiempo que se estuviera celebrando la oposición nadie podía, bajo ninguna circunstancia, ni tan siquiera por imperiosas necesidades fisiológicas, salir de la sala.
¿La solución al problema? Fácil. Los opositores acudían a las maratonianas pruebas equipados con sus correspondientes orinales, que usaban según sus necesidades a la vista de los demás aspirantes y, por supuesto, de los miembros del tribunal, en mitad de la sala.
Tengo mucha imaginación, pero reconozco que se me hace cuesta arriba pensar la forma en la que los sufridos opositores podían contestar correctamente cualquier pregunta, por fácil que fuera, respirando el ambiente en la sala después de que varios miles de personas llenaran sus correspondientes orinales una y otra vez. Tenía que ser algo que,inevitablemente, les marcara para el resto de sus vidas. Y las de sus descendientes.
Quizá desde entonces venga esa costumbre que tienen en casi todos los sitios públicos de, cada vez que vas a pedir alguna cosa (que encima suelen exigirte ellos mismos), ponerte cara de estar oliendo a huevos podridos, una cara de estreñimiento crónico en la que, sin abrir la boca te están mandando a la mierda por haber interrumpido sus profundos pensamientos metafísicos entre el café con porra de las nueve y la primera caña de las once.
Hay que entenderlos. Ellos no son así, la culpa es de sus genes.
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1151. Viernes, 28 marzo, 2008
Marzo 28, 2008
Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo primero: “No se besa como si se desatascara una pila”. (Eusebio Poncela a Antonio Banderas en la Ley del Deseo. Pedro Almodovar, 1986)
Hay quien llega al orgasmo con sólo besar a su pareja. Algo que puede ser, según y cómo, una absoluta bendición o el más completo de los desastres.
Tampoco es tan raro. No digo yo que sea frecuente pero raro, raro.. Ya en muchos tratados sobre erotismo se habla del labio superior como una de las zonas más erógenas. Incluso en alguno se hace referencia a cierto canal nervioso que en las mujeres uniría directamente ese labio con el clítoris. Es verdad que en los libros de anatomía humana no aparece tal canal, pero en cambio sí se menciona en el Kamasutra cuando explica lo extremadamente placentero que puede resultar un beso en el que el hombre estimula el labio superior de su compañera, mordiéndolo y succionándolo levemente mientras ella juega con el labio inferior de él. Y a ver, ¿a quién vamos a dar más credibilidad, al libro entre los libros o a uno que está lleno de dibujitos de tripas de muerto? Pues eso.
Sea como sea, las ventajas de los besos están más que acreditadas. Y las de sus beneficios, también. Y no hablo ya de aquello que decía Mercedes Milá sobre que hacerlo con un fumador es como chupar un cenicero (una experiencia que de otra manera pocos llevarían a cabo) sino de sus ventajas para la salud. Con uno normalito la presión arterial puede aumentar de 80 a 160 pulsaciones por minuto, el corazón se pone a bombear un litro más de sangre y, si se trata de uno de esos que tú y yo sabemos, llega a provocar cambios tan bruscos en el organismo que, según dicen los que estudian estas cosas, puede acortar nuestra vida hasta en dos minutos. Pero ¿qué es un par de minutos ante tal derroche de sensaciones?
Hasta el lunes.
… más “historias extra-ordinarias” todo el fin de semana.
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1139. Viernes, 29 febrero, 2008
Febrero 29, 2008
Capítulo Milésimo centésimo trigésimo noveno: “Todo se reduce al sexo, excepto cuando lo estas haciendo, que se reduce en: ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Se va a quedar? ¿Qué estoy haciendo?” (Queer as folk, serie de televisión)
Adelante con las multiculturalidades y las globalizaciones. Hoy, en peluche practico, y con vistas al fin de semana, pequeño recorrido pedagógico y educativo por algunos de los países del mundo que nos rodea.
- Árabe: un miembro de la pareja permanecerá boca arriba mientras el otro le cabalga.
- Croata: baño de lengua que termina con un coito con uno de los participantes sentado encima a horcajadas.
- Cubana: hacer una masturbación entre los pechos.
- Inglesa: impartir castigos suaves mediante azotes y cachetes.
- Francés: realizar una felación.
- Griego: sexo anal.
- Hawaiano: actividad sexual en la que se recorre todo el cuerpo con la yema de los dedos usando algún aceite de aromaterapia. Se finaliza con una masturbación.
- Japonés: coito en el suelo sobre almohadas que incluye numerosas posiciones en cuclillas.
- Vienesa: posición para el coito en el que uno de los miembros de la pareja está estirado boca arriba sobre la cama y cruza los pies por detrás del cuello.
- Birmana: masturbación con los pies.
- Sueco: sexo en grupo.
- Tailandés: masaje que se realiza con los senos por todo el cuerpo.
- Turco: uno de los miembros de la pareja permanecerá siempre con las manos atadas.
Aprovechemos la diversidad, abramos fronteras, recorramos el mundo. Hasta el lunes.
… más “historias extra-ordinarias” todo el fin de semana.
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1138. Jueves, 28 febrero, 2008
Febrero 28, 2008
Capítulo Milésimo centésimo trigésimo octavo: ” Es más fácil llenar el estómago que el ojo” (proverbio alemán)
Aunque sus estudios de aquella época nada tenían que ver con el tema gastronómico, pocas personas han sido capaces de explicar con semejante claridad, la importancia que, ante una buena comida, tiene el recipiente en la que la vayamos a servir.
En 1955 Gordon Allport, psicólogo, proponía el siguiente experimento:
“En primer lugar, piense en tragar la saliva que tiene en la boca, o hágalo. Luego imagine que la escupe en un vaso y se la bebe. Aquello que le parecía natural y suyo, de repente se vuelve repugnante y ajeno”.
Y eso que la saliva, mezcla de agua (95%), iones de cloruro, moco, fosfato, inmunoglobulinas, enzimas y bacterias, es exactamente la misma la traguemos directamente desde la boca o desde una copa flauta de cristal de bohemia.
Lo que cuenta es el envase.

… aparejadores por correspondencia.
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1136. Martes, 26 febrero, 2008
Febrero 26, 2008
Capítulo Milésimo centésimo trigésimo sexto: “Puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo si la publicidad es buena y el presupuesto lo suficientemente grande” (Joseph E. Levine, 1905-1987; productor estadounidense)
Mucho se ha hablado de los efectos perniciosos de la sangre menstrual -con la documentación que existe sobre la nocividad que desprenden las mujeres menstruantes se pueden escribir varios libros- pero muy poco se ha dicho sobre sus beneficios. Hoy, en peluche práctico, algunas de las ideas que se practican por el mundo para aprovecharse de esos días y sus secreciones. Hoy, en peluche práctico: sáquele partido a sus reglas. Reutilice su sangre menstrual.
Es costumbre en algunos países asiáticos como Birmania, recurrir a las mujeres menstruantes cada vez que una plaga de insectos ataca las cosechas. El mecanismo es simple, los campesinos piensan que la sangre menstrual tiene poderes terribles y sólo con su olor es capaz de contaminar el aire, por eso, cada vez que hay una plaga, contratan a mujeres que estén menstruando para que se paseen sobre los campos con sus genitales desnudos. Suficiente para que los insectos, ante aquel terrible olor, mueran o se alejen.
En algunas partes de Sicilia aún se usa el agua de la higiene íntima de las menstruantes para humedecer los troncos de los árboles y que así éstos no sean atacados por las orugas. Una buen fuente de ingresos, sobre todo para las más limpias.
En Baviera los campesinos entregan a las vírgenes menstruantes pañuelos de encaje para que los impregnen con su sangre menstrual ya que los consideran poderosos amuletos capaces de evitar a quien los lleva accidentes o heridas con hemorragias. Llegan a pagar cantidades importantes por conseguirlos. Al tener que ser de vírgenes, el precio sube. Cuestión de oferta y demanda.
En Francia aún pervive una tradición, muy extendida en el siglo XVII, según la cual la sangre menstrual de una mujer que no hubiese parido tiene la propiedad de apagar los fuegos por muy vivos que fueran éstos. No he llegado a saber si las bomberas que disfrutan de esa situación tienen un mejor sueldo. Pero deberían.
En el sur de Rusia, pensando que la sangre tiene parte del alma de su propietaria, la utilizan como filtro de amor mezclándola con el vino o el café. Se trataría sólo de buscar el candidato apropiado.
Y sin irse tan lejos, aquí en España, hay muchos curanderos que creen en el efecto salutífero de la sangre menstrual para curar el lagrimeo, la epilepsia y las convulsiones en general, los dolores rebeldes, la erisipela, la gota, los diviesos, las verrugas, lamparones, llagas viejas, tercianas, hidrofobia, esterilidad, e incluso curar el amor voluble asegurando el amor de los hombres, deshacer el mal de ojo, preservarte de la peste y desviar a las tormentas. Como la clientela para estos menesteres no falta, la demanda de este tipo de sangre, necesaria para hacer sus pócimas y brevajes, pues tampoco.
Y gotita a gotita.
… helados.
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1134. Viernes, 22 febrero, 2008
Febrero 22, 2008
Capítulo Milésimo centésimo trigésimo cuarto: “Es hora de bajar de peso cuando vas a la playa y, al estar tomando el sol sobre la arena, unos ecologistas intentan devolverte al mar”. (Miren Amiano, 54 años, ama de casa)
Cuentan que, antes de convertirse en el famoso par de brillantes cerezas con el que se identifica desde hace más de cuarenta años, el logotipo de la discoteca Pachá iba a ser (hasta llegó a serlo durante algún tiempo) un ojo. Sin embargo, su fundador, Ricardo Urgel, decidió, en contra de todos sus asesores, que la imagen de una fruta fresquita y retozona como la cereza, le iría mucho mejor al negocio. Y acertó de pleno.
Lo que no sabía el dueño de Pachá, o al menos eso confiesa, es que no estaba inventado nada nuevo: la pareja de cerezas ha sido, desde muy antiguo, todo un símbolo sexual.
De ahí que aparezca en obras como “La nave de los locos“, de El Bosco, en la mesa a la que se acercan desnudos los amantes y, sobre todo, en multitud de postales y fotos -más o menos eróticas- que se pusieron de moda allá por los principios del siglo XX y en las que solía aparecer una chica con ojos de lujuria sosteniendo un par de cerezas gemelas muy cerquita de sus labios. Y, en las más atrevidas, hasta saboreando alguna metida en su boca.
Unas imágenes bastante sugerentes teniendo en cuenta que en la mayoría de las culturas el símbolo sexual que siempre han representado las dos cerezas han sido los testículos.
La imaginación hace el resto. Hasta el lunes.
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1083. Miércoles, 28 noviembre, 2007
Noviembre 28, 2007
Capítulo Milésimo octogésimo tercero: “La mujer que no tiene suerte con los hombres, no sabe la suerte que tiene”. (Petra H., 54 años; soltera con suerte)
Pongamos que -al menos el primer mes- siempre sea él quien invite a las cenas y a las copas. Pongamos que- al menos el primer mes- no haya todavía escapadas románticas de fin de semana a algún hotelito rural de esos que te cobran un riñón por escuchar toda la noche una sinfonía de ladridos y mugidos. Pongamos, que es mucho poner tal y como está la cosa económica, que -al menos el primer mes- él pague el cine, el teatro y las entradas al concierto de El canto del loco. Pongamos. Bueno, pues aún así, tener novio el primer mes le sale por un ojo de la cara a cualquier mujer. Y sin embargo la mayoría erre que erre empeñadas en echárselo. A toda costa.
Sin entrar en mucho detalles, calculemos. Imprescindible durante el primer mes invitarlo alguna vez a casa. Cuando están solas, a las mujeres no les importa que se vean las quemaduras de cigarro en el sofá (incluso presumen de tenerlas delante de sus amigas), o que el único adorno de la mesa sean los ¡holas! atrasados. Pero cuando él va a aparecer algo se apodera de ellas y comienzan a volverse locas poniendo fundas, velas o flores por todos los rincones. Tirando por lo bajo -y sin contar el viaje al Ikea- sumemos los primeros 40 euros.
Por fin llega. Una larga tarde en el sofá con él antes de salir a cenar incluirá, además de caricias y mimos (que son gratis), algo para picar y alguna que otra botellita de vino para animarse. Entre el paté, los pistachos y el rioja pongamos otros 30 euros.
Durante las primeras citas ellas quieren estar irresistibles y, por supuesto, nada de lo que tienen en el armario les sirve ya. Un vestido nuevo -aunque sea de Zara-, un bolso a juego, el cinturón del mismo color.. la lista puede ser interminable. Sumemos, por lo bajo, 120 euros más.
Aparte por imprescindibles: un par de zapatos. La relación zapatos-mujeres es algo que se escapa a cualquier lógica. Y a la mía más. Dejémoslo en pensar que para ellas gastarse 100 euros en un par es toda una ganga. Suma y sigue.
La factura del teléfono. Las estadísticas dicen que durante el primer mes es ella la que llama a él y habla una media de 30 minutos, a lo que habría que sumar las que realizará a sus amigas para contarle lo maravilloso que es él chico de su vida y el coste de los 200 mensajes cortos que, según los estudios, mandan de media. 90 euros más.
Los caprichos para él. Cualquier mujer, a diferencia de casi cualquier hombre, considerará muy importante tener pequeños detalles hacia su recién estrenado novio: comprarle revistas que ella sólo miraría si hubiera fotos de los jugadores en los vestuarios, el último cd de la Shakira.. que a él parece gustar ya que se queda sin pestañear cuando sale por la televisión (incluso cuando no canta), una crema de afeitar que huele a lavanda (y no como la que usa ahora que no huele a nada), una camiseta de marca con el escudo de su equipo de fútbol, o un peluche vestido de Fernando Alonso relleno de bombones. Sirve cualquier gilipollez. Las estadísticas dicen que las mujeres compran durante el primer mes de relación una media de cinco regalos sólo para él. Pongamos otros 180 euros. Ya serán más.
Por supuesto que una no se levanta cada mañana como si fuera modelo de ropa interior. Restaurarse cuesta, y las primeras citas son una buena ocasión -disculpa- para comprobar que esas cremas tan caras que anuncian en las revistas son, de verdad, tan efectivas como dicen. Una situación así bien merece un esfuerzo. Perfumes, maquillajes, depilaciones, cremas. El pellizco más grande para que él lo disfrute. Incluso echando mano del Juteco la cosa difícilmente bajará de los 200 euros.
Ropa interior. Como los zapatos, un capítulo aparte, otro insondable misterio en el que la frase “menos es más” adquiere todo su significado. Cuanta menos tela tenga el tanga más caro será. Sin olvidar que la seda y las puntillas cotizan al alza. Sumemos 80 euros.
Condones. Estamos en las primeras citas, imprescindibles los preservativos. Por supuesto que este apartado debe de correr a cuenta de él, pero es obligatorio que ellas también tengan una caja a mano ante posibles emergencias por aquello de los olvidos. En principio, y antes de comprobar su grado de despiste, podría bastar con una caja. 6 euros.
Total: 846 euros. Tirando por lo bajo y dejando que sea él el que corra con la parte más importante. ¿De verdad que les puede compensar gastarse en un mes casi 150.000 pesetas por tener un tío al lado?
Es más, incluso teniendo ese capricho, y a pesar de que todos conocemos la dificultad que tienen las mujeres en comprender la verdad absoluta que en estas cuestiones representa “en la variedad está el gusto“, ¿no sería mucho mejor emplear ese dinero en alquilar unos cuantos?
Es una idea. Sólo.
Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo“