1188. Viernes, 23 mayo, 2008
Mayo 22, 2008
Capítulo Milésimo centésimo octogésimo octavo: “Me gusta leer pornografía en Braille”. (Woody Allen 1935, actor y director de cine estadounidense)
Los atletas griegos, acostumbrados como estaban a tapar su cuerpo lo menos posible, solían hacer deporte desnudos. O casi.
Era su costumbre usar un kynodesme, pequeña correa de cuero con la que se recogían su pene y se lo ataban a la cintura de manera que quedara inmóvil y mirando hacia arriba.
Durante mucho tiempo pensaron que lo hacían para que el miembro no les molestara mientras hacían los ejercicios, pero ahora resulta que algunos expertos encabezados por Frederick M. Hodgfes afirman que tan curiosa costumbre tenía otros motivos algo menos prácticos. Por un lado, evitar que el glande se les escapara: si algo consideraban impúdico los griegos era que los demás le vieran el glande; por otro, la simple coquetería.
Por cierto, aprovechando que voy a estar en Pekín algunos días antes de la ceremonia inaugural olímpica (si antes salgo vivo de Mongolia, de lo que tengo serias dudas), me ofrezco desinteresadamente para explicarles a los responsables que bastarían unos pequeños detalles para duplicar la audiencia de los Juegos. Algo así como una vuelta a los orígenes del olimpismo clásico. Todos saldríamos ganando.
Hasta el lunes.
… más “historias extra-ordinarias” todo el fin de semana.
Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo“
1187. Jueves, 22 mayo, 2008
Mayo 22, 2008
Capítulo Milésimo centésimo octogésimo séptimo: “Esto no es una barriga. Es una camiseta en relieve”. (Eslogan de una marca de cerveza para sus camisetas)
En principio se me había ocurrido que la diferencia podía venir por la calidad de los ingredientes. Descartado. Ellos mismos se encargan de dejar bien claro que para elaborar sus productos sólo usan los mejores.
Por eso, sigo sin entender cómo si un kilo en seco de buenas alubias, fabes o como se llamen, rondan los doce euros en cualquier tienda, el bote de fabada “Litoral“, es decir, las mismas –según ellos- buenas alubias, más el tocino, más el chorizo, más el espesante, más el colorante E-101, más otro montón de cosas, (y encima todo metido en un bote que me imagino algo valdrá también) apenas si llega -entre ofertas del trespordos y algún que otro chikiprecio de temporada- a los dos euros la lata.
Tratar de desentrañar algunos de los misterios de la vida es lo único que nos puede llevar a la verdad que todos buscamos. ¡Pero resulta tan difícil acercarnos a ellos!
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