1152. Lunes, 31 marzo, 2008
Marzo 31, 2008
Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo segundo: “Una mujer se casa con un hombre esperando que cambie, pero nunca lo hace. Un hombre se casa esperando con una mujer esperando que no cambie, pero siempre lo hace”. (Proverbio universal)
Encuesta sobre Calidad de Vida y Empleo del Ministerio de Trabajo: sólo el 10% de los españoles reconoce abiertamente que se aburre en el trabajo, y otro 30% dice que sólo se aburre a veces.
Apuntaba no se quien que decir la verdad en un país donde casi cuarenta millones de personas mienten, es correr el riesgo de pasar por mentiroso. Deberían hacer este tipo de encuestas cuando los jefes no estén delante.

Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo“
1151. Viernes, 28 marzo, 2008
Marzo 28, 2008
Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo primero: “No se besa como si se desatascara una pila”. (Eusebio Poncela a Antonio Banderas en la Ley del Deseo. Pedro Almodovar, 1986)
Hay quien llega al orgasmo con sólo besar a su pareja. Algo que puede ser, según y cómo, una absoluta bendición o el más completo de los desastres.
Tampoco es tan raro. No digo yo que sea frecuente pero raro, raro.. Ya en muchos tratados sobre erotismo se habla del labio superior como una de las zonas más erógenas. Incluso en alguno se hace referencia a cierto canal nervioso que en las mujeres uniría directamente ese labio con el clítoris. Es verdad que en los libros de anatomía humana no aparece tal canal, pero en cambio sí se menciona en el Kamasutra cuando explica lo extremadamente placentero que puede resultar un beso en el que el hombre estimula el labio superior de su compañera, mordiéndolo y succionándolo levemente mientras ella juega con el labio inferior de él. Y a ver, ¿a quién vamos a dar más credibilidad, al libro entre los libros o a uno que está lleno de dibujitos de tripas de muerto? Pues eso.
Sea como sea, las ventajas de los besos están más que acreditadas. Y las de sus beneficios, también. Y no hablo ya de aquello que decía Mercedes Milá sobre que hacerlo con un fumador es como chupar un cenicero (una experiencia que de otra manera pocos llevarían a cabo) sino de sus ventajas para la salud. Con uno normalito la presión arterial puede aumentar de 80 a 160 pulsaciones por minuto, el corazón se pone a bombear un litro más de sangre y, si se trata de uno de esos que tú y yo sabemos, llega a provocar cambios tan bruscos en el organismo que, según dicen los que estudian estas cosas, puede acortar nuestra vida hasta en dos minutos. Pero ¿qué es un par de minutos ante tal derroche de sensaciones?
Hasta el lunes.
… más “historias extra-ordinarias” todo el fin de semana.
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1150. Jueves, 27 marzo, 2008
Marzo 27, 2008
Capítulo Milésimo centésimo quincuagésimo: “Llego la hora de la pausa… espero que puedan contener durante unos minutos los impulsos sexuales de vuestras parejas… si no puede ser, no puede ser… en cualquier caso volveremos después de la publicidad con el sector mas casto de la audiencia.” (Antonio Gasset Dubois, 1946; periodista, presentador de televisión y crítico de cine español)
Efectivo método para adelgazar valido sólo para hombres: no separarse de una mujer que esté a dieta. Al menos durante el tiempo que ella resista.
No falla. Si vas a comer acompañado de alguna señora y/o señorita que se encuentre a plan, (en esta época das una patada y salen tropecientasmil) pide lo que quieras. No importa. Ella, fiel a su compromiso, pedirá las verduras a la plancha y la merluza al vapor, pero inevitablemente y por alguna ley cósmica, en cuanto tengas delante tu plato de patatas fritas ella disimuladamente empezará a coger de él; cuando te quieras dar cuenta no habrá dejado ni la de la vergüenza. Tranquilo, el 97,3 % de ellas te ofrecerá compartir sus zanahorias hervidas.
Hay que tener claro que la situación se repetirá en cualquier otra situación de peligro. En el cine, por ejemplo, puedes pedirte el cacharro más grande de palomitas, ella, nuevamente fiel a su compromiso, no comprará ninguno pero ten por seguro que vaciará el tuyo antes de que se acabe el anuncio del movirecord. Y lo mismo pasará con las bebidas, como ella está a dieta se pedirá agua, en cambio tú puedes pedir cerveza sin ningún problema, en cuanto la traigan cogerá la copa y se echará un buen trago para acabar diciendo lo buena que está y lo bien que entra. En unos cuantos minutos apenas quedará la espuma.
Suma y sigue. La conclusión es evidente: si tienes a alguna mujer cerca que lleva un tiempo a régimen acabas adelgazando tú. Fijo.
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1149. Miércoles, 26 marzo, 2008
Marzo 26, 2008
Capítulo Milésimo centésimo cuadragésimo noveno: “… ¿qué en tu casa no tienes televisión? … ¿y hacia donde miran tus muebles? (Joey Tribbiani en la serie Friends).
Siempre me ha parecido muy ingenioso ese mecanismo que tienen las cajas de los pañuelos de papel -el de las cajas grandes no esas mariconadas de bolsitas con minipañuelos en los que cada vez que te suenas acabas dejando más mocos en la mano que el papel- en los que cada vez que sacas uno ya te queda fuera la puntita del otro para la próxima vez.
Sin embargo nunca me he fiado mucho de ellos, y no ya por el número de unidades que dicen que tienen y que luego nunca tienen (bien saben que nadie va a ponerse a contarlos) sino por lo que dicen de su composición: “celulosa pura”.
¿Quien puede creerse que esos pañuelitos son sólo celulosa” y nada más que celulosa?, A ver, a mí me enseñaron en el colegio que la celulosa que era algo así como “ce-seis-hache-diez-o-cinco”, una sopa de letras que, al igual que por ejemplo el ácido acetil salicílico en las aspirinas, tiene que llevar un excipiente, un soporte que lo una.. ¿Dónde, de la composición, está ese “cemento”?
Y es que nos engañan por todos los lados, y no sólo con la “composición”, también en la caja pone “pañuelos de suave y blanco tisú”. Bien, en cuanto a la blancura y suavidad la cosa es relativa –los que venden el mercadona se acercan bastante en suavidad a cualquier lija- aunque podría colar, pero resulta que “tisú” según el diccionario es “tela de seda muy fina, entretejida de hilos finísimos de oro y plata que la traspasan desde el haz al envés” .
???
Sé que a un euro la caja de doscientos en el “todo a cien” no me voy a encontrar pañuelitos de oro, pero ya que los llaman “tisú” por lo menos podrían poner algún detallito para disimular, no sé, un hilito de oro, una rayita de purpurina, un “algo” que justificara su nombre.
Ya no se cuidan los detalles como antes.
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1148. Martes, 25 marzo, 2008
Marzo 25, 2008
Capítulo Milésimo centésimo cuadragésimo octavo: “A la balas no hay que tenerles miedo; hay que temer a la velocidad con la que vienen” (Proverbio mejicano)
A veces, para definir el estado de ánimo, una imagen vale más que mil palabras.

He vuelto. A la fuerza.
… día internacional del zurdo.
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12 días al azar con el piloto automático puesto. 12
Marzo 24, 2008
Alfombrilla terapéutica de “peluche promociones S.L.” presentando su modelo otoño-invierno especialmente indicado para mañana de lunes laborales:

Manual de uso (guia rápida):
1. Colocar la alfombrilla en una superficie seca, limpia y firme apartando el ratón óptico si lo hubiera o lo hubiese (no incluido)
2. Seguir atentamente las instrucciones contenidas en el interior de la alfombrilla.
3. Repetir el paso 2 tantas veces como sea necesario
4. En caso de perder el conocimiento se recomienda hacer una pequeña pausa acompañada de ingestión masiva de analgésicos. Pasados algunos instantes continuar con el tratamiento.
Lea atentamente el manual y guárdelo para futuras referencias. En caso de duda consulte a su farmacéutico. Este producto no se vende en tiendas.
Y si todo ha ido bien, mañana otra vez al directo.
Historias extra-ordinarias.
Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo“
12 días al azar con el piloto automático puesto. 11
Marzo 23, 2008
Disfraz barato a la par que elegante. Y más fácil imposible.
Cogemos una sábana blanca, -no importa si está sucia, incluso las manchas pueden dar un toque de realismo-, le hacemos un agujero en medio y nos la colocamos en plan poncho. Ya tenemos la clara.
Cogemos un casco amarillo de esos que usan los obreros (aunque una servilleta del mismo color servirá igual -menos conseguido- pero igual) y nos lo ponemos en la cabeza. Ya tenemos la yema.
Y eso es todo. Estamos disfrazados de huevo frito. Sólo hay que esperar a que alguien quiera “mojar” en nosotros.
Más fácil imposible. Eso sí, quien me lo cuenta me dice que lo ha leído en no sé qué revista. Algo que me lleva a dos rápidas conclusiones: que si uno lo usa seguramente no será el único huevo frito de la fiesta (por eso estaba yo pensando que unas “puntillitas” adornado los bordes no estarían de más), y que está claro que voy a tener que hacerme mirar mejor con quien ando.
Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo“
12 días al azar con el piloto automático puesto. 10
Marzo 22, 2008
Poco después de que fuera probada con “éxito” en 1887 la primera silla eléctrica de la historia, sus fabricantes recibieron un pedido de tres unidades del Negus de Abisinia, en Etiopía, Menelik II.
Cumplido el encargo, el emperador abisinio, comprometido con un programa de modernización de su país, no pudo llegar a estrenarlas por una sencilla razón: Abisinia no contaba por entonces con energía eléctrica.
El emperador, una vez superado el enfado, utilizó aquellas sillas como tronos imperiales.
Hace unos años (durante un breve ataque de enajenación mental transitoria) y poco después de ver el “éxito” muscular (ajeno) que causaba el uso de unas mancuernas, (unas pesas de esas que tanta cara de estreñidos les ponen a los halterofílicos, pero en pequeñito) sus fabricantes recibieron un pedido de alguien comprometido con un programa de modernización de su cuerpo.
Cumplido el encargo, un joven e inexperto peluche no pudo llegar a estrenarlo por una sencilla razón: aunque su casa sí contaba con energía eléctrica, aquel aparato no estaba provisto de ningún tipo de enchufe, resultando que, para hacerlo funcionar, había que esforzarse.
Peluche, una vez superado el enfado, utilizó aquel (infernal) aparato para ponerlo de tope en la puerta de la habitación y evitar que se cerrara cada vez que hubiera una corriente de aire.
Y ahí sigue.
Historias extra-ordinarias.
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12 días al azar con el piloto automático puesto. 09
Marzo 21, 2008
Theodor Bischoff (1807-1882) fue uno de los anatomistas de mayor prestigio en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX.
Una de sus aficiones era pesar los cerebros humanos, cosa ya de por si no muy normal pero completamente respetable. Al fin y al cabo cada uno pierde su tiempo como mejor le parece.
Tras años de acumular datos observó que el peso medio del cerebro de un hombre era de 1.350 gramos, mientras que el de la mujer era de 1.250 gramos.
Hasta ahí todo muy científico.
Con semejantes e irrefutables pruebas, a Theodor no se le ocurrió otra cosa que ponerse a filosofar sobre el asunto y establecer una relación entre un mayor peso del cerebro y una mayor inteligencia. Algo que explicaría científicamente, según él, la superioridad mental del varón.
A su muerte donó su propio cerebro para su colección.
Su cerebro pesó 1.245 gramos.
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12 días al azar con el piloto automático puesto. 08
Marzo 20, 2008
Pues no, los señores jíbaros, estos indios de las regiones selváticas de Ecuador, Colombia, Venezuela y Perú famosos por reducir cabezas, no usan para su pasatiempo preferido ninguna suerte de poción secreta. Claro, es verdad que, al igual que cualquier otro producto artesano, la cosa tiene su técnica, pero basta un poco de maña y algo de práctica para que hasta el más torpe sea capaz de reducir con éxito una bonita cabeza.
Hoy, aquí, y en exclusiva, peluche practico: bricomanía fácil, sección especial, capítulo dos. Y si ayer en el primero aprendimos a hacer un igloo en 30 minutos, hoy, la auténtica receta artesana para reducir cabezas, siguiendo el método tradicional. Y explicada paso a paso.
- Uno: coger la cabeza con cuidado. La misión va a ser deshuesarla y quedárse con la piel que la envuelve, por eso se hace imprescindible tratarla con la mayor suavidad y delicadeza posible.
- Dos: coser los párpados y los labios. Evitaremos así que se deformen o se desgarren.
- Tres: con mucho cuidado y muy lentamente, seccionar la piel y separar la calavera.
- Cuatro: cocer la piel en agua mezclada con hierbas aromáticas, cortezas de árbol ricas en taninos y jugo astringente de una liana conocida chinchipi.
Llegados a este punto ellos, los jíbaros, empiezan a acompañar su trabajo con bailes y rezos sagrados. No son imprescindibles, pero resulta un detalle curioso a tener en cuenta ya que crea un ambiente más propicio. Anima mucho, sobre todo si hay otras personas delante.
- Cinco: en el rostro ya curtido introducir una piedra esférica caliente (que nos hará las veces de plancha). El calor irá encogiendo el tejido poco a poco por lo que conviene ir cambiando las piedras por otras cada vez más pequeñas hasta conseguir el tamaño deseado. Es importante que siempre estén calientes.
- Seis: coser, pintar de negro, untar con aceite y peinarle el pelo.
Y ya tenemos nuestra cabeza reducida y lista para colocarla en el mejor lugar de la casa. O incluso como bonito regalo de cara a esta Navidad que ya se nos echa encima.
Posiblemente, el único problema lo vamos a encontrar en el tiempo necesario para aprender medianamente bien la técnica. Sobre todo teniendo en cuenta que, aunque las primeras veces no nos importará practicar con cabezas en mal estado (incluso hasta es conveniente), después se hace imprescindible conseguir cabezas cuanto más frescas mejor, algo que, hoy por hoy, presenta algún que otro problema, y no por su escasez (¡anda y que no hay cabezas!) si no por una total y absoluta falta de colaboración de los propietarios de las mismas, empeñados en seguir con ellas encima de los hombros a pesar de que la mayoría no la van a usar nunca.
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